¿QUE ES LA DESPATRIARCALIZACIÓN ?


Julieta Paredes C

Feminismo Comunitario- Tejido Bolivia

La despatriarcalización es la base conceptual de políticas públicas desde, hacia, con y para las mujeres. Es un posicionamiento ante el sistema de dominación y opresiones, con la energía de las mujeres de un proceso de cambios revolucionarios. Energía concebida y parida en un proceso de cambio dentro del Estado Plurinacional de Bolivia, camino a la construcción del Vivir Bien en la comunidad de comunidades, donde se comprende mujeres, hombres, personas intersexuales y la naturaleza.

La despatriarcalización, en este marco, es el atrevimiento de las mujeres a soñar el mundo y no reducirnos solamente a visualizar las opresiones, violencias y dominaciones sobre nuestros cuerpos.

Es la forma de pasos y estrategias que hemos elegido dar las mujeres aquí en Bolivia desde el feminismo comunitario, empezando por analizar la profundidad de las opresiones y la violencia estructural hacia las mujeres, y encontrar las causas de nuestras opresiones. Desde nuestros cuerpos buscamos develar las opresiones que sufren la humanidad y la naturaleza y plantear un camino de liberación -valga la redundancia- para la humanidad y la naturaleza

El planteamiento de la despatriarcalización no es consecuencia de la acumulación de las políticas públicas hacia las mujeres, realizadas en el MED y GED; es más bien un camino paralelo de luchas y resistencias a estas políticas neoliberales, desde las mujeres rebeldes y revolucionarias en el continente y desde las que hoy constituimos el feminismo comunitario. La despatriarcalización es el rompimiento epistemológico y la recuperación descolonizadora de nuestros cuerpos, nuestros deseos y nuestros pensamientos. Es la comprobación de las intuiciones y sospechas de que nos manipulaban.

La despatriarcalizacion nació como una propuesta del Feminismo Comunitario en el proceso de construcción de la Nueva Constitución de Bolivia. Fue el resultado de todo un proceso de discusión con las asambleístas y con las organizaciones de mujeres, allá en Sucre, donde discutimos en diferentes eventos -principalmente manejados por las ONGs que imponían sus visiones. En repetidas oportunidades les dijimos que era un gravísimo error poner el concepto de equidad de género en el texto de la Nueva Constitución, pero todavía la fuerza económica de las ONGs de la Equidad de Género se dejó sentir, en parte por la poca preparación política de las organizaciones de mujeres tambien.

1.- LA DESPATRIARCALIZACIÓN ROMPE CON EL MED Y GED

La despatriarcalización no puede ni debe ser tomada como un contínuum o como el fruto del MED y el GED; más bien se trata de ideas, intuiciones y acciones que han estado corriendo paralelas; podríamos decir paralelamente y en oposición. En la propuesta de la despatriarcalización se recoge la memoria ancestral anticolonial, antipatriarcal, antisitémica de las mujeres en estos territorios de la hoy llamada Bolivia, Abya Yala.

Es la contradicción que las mujeres mantuvimos permanentemente con un sistema que se fortalecía oprimiéndonos y que, con el hecho colonial de 1492, se agudiza y se fortalece mucho más al entroncarse dos patriarcados, el ancestral y el colonial. Son pensamientos, intuiciones y acciones que consisten en valorar nuestro pensamiento, nuestros cuerpos y nuestras acciones. Así fuimos, poco a poco, construyendo la convicción de que somos nosotras mismas las que daremos solución a nuestros problemas, como parte de la búsqueda de solucionar los problemas de nuestros pueblos y comunidades.

LAS MUJERES SOMOS LA MITAD DE CADA PUEBLO

La despatriarcalización parte de la base conceptual que habla de la magnitud y profundidad de lo que somos y significamos las mujeres. Por eso, decimos: las mujeres somos la mitad de cada pueblo, la mitad de cada región, de cada organización, de cada comunidad. Somos la mitad de todo. Hasta antes de esta claridad de la existencia y la importancia de nuestros cuerpos y nuestras vidas como mujeres, para las políticas públicas de los gobiernos no se conceptualizaba la magnitud de la población y la profundidad e importancia estructural de los problemas que enfrentamos. Las mujeres fuimos y somos entendidas como un sector entre tantos sectores, un tema entre tantos temas o un problema entre tantos problemas que resolver.

Partir de la base política, filosófica y conceptual de que las mujeres somos la mitad de todo, es radicalmente opuesto a lo que hasta ahora se vino haciendo.

LA RECONCEPTUALIZACIÓN DE PATRIARCADO DEL FEMINISMO COMUNITARIO

 

¿Qué es el patriarcado?

Para entender qué es la despatriarcalización, necesitamos entender qué es el patriarcado; de igual modo como para saber qué es desvestirse habría que precisar qué es vestirse, o qué es estar vestido para luego entender qué es desvestirse. No puedes desvestirte si no estás vestido o vestida.

Para las feministas en sus distintas vertientes, el patriarcado es la relación de opresión o dominación de los hombres hacia las mujeres, sea como sistema de opresiones o como relación de opresión de los hombres hacia mujeres, que tal vez puede extenderse a los hombres feminizados.

Nosotras, feministas comunitarias, (Paredes .J. 2010 ) entendemos “patriarcado” como el sistema de todas las opresiones, todas las explotaciones, todas las violencias y discriminaciones que vive la humanidad (hombres, mujeres, personas intersexuales) y la naturaleza. Un sistema de dominación, opresion, violencia estructural y muerte, construido históricamente sobre el cuerpo de las mujeres.

Esta forma de dominación está compuesta de usos, costumbres, tradiciones, normas familiares y hábitos sociales; ideas, mitos, prejuicios, símbolos, leyes, instituciones, cultura y educación, relaciones de poder. Define los roles de género y, por mecanismos de la ideología, los hace aparecer como naturales y universales. Se ha presentado con diferentes formas en diferentes tiempos y lugares. Las mujeres y hombres están expuestos a distintos grados y tipos de opresión patriarcal, algunas comunes a todos y otras no.

Lo que sí afirmamos es que las mujeres somos las que vivimos todas esas opresiones que viven los hombres, más la de ser mujer. O sea que ser mujer constituye, como tal, otra forma de opresión y a la vez agrava las opresiones que compartimos con los hombres. Dicho de otra manera, ser mujer es la base sobre la que se construyen e inventan las opresiones. Los cuerpos de las mujeres fueron y son la primera base material sobre la que se estructura la dominación y subordinación de la historia. Sobre esta se funda el sistema de todas las opresiones, y aún hoy sigue siendo el sistema base de la dominación: el más poderoso y duradero sistema de desigualdad, en suma, es el sistema de dominación alrededor del cual, mujeres y hombres, definiremos el contenido antisistémico de nuestras luchas y, por lo tanto, haremos de cualquiera de nuestras luchas y acciones, actos auténticamente revolucionarios o reformas coyunturales, ya sea que estos actos se realicen en la cama, en la calle, en palacio o en la cocina. Haremos de todos ellos, repetimos, actos revolucionarios que se concatenen en un proceso político antisistémico; en otras palabras, antipatriarcal o o maquillaremos y reciclaremos el sistema en cada posible revolución.

En las interpretaciones de patriarcado de los feminismos eurocentrados, en general tratan el tema como si todos los hombres fueran iguales y no hubiese hombres que oprimen a hombres y hombres que oprimen a mujeres. En suma, para nosotras, feministas comunitarias, el patriarcado es el sistema de todas las opresiones que subyuga a todo lo que vive en el planeta, a toda la humanidad y a nuestra madre y hermana, la Pachamama.

¿Qué es el patriarcado ancestral?

Que no significa ni natural, ni originario, mucho menos original

Para nuestros hermanos indígenas, la invasión colonial española sería la que trajo e importó el machismo a nuestras tierras, ignorando por completo todos los datos que nos hablan de la existencia de un patriarcado precolonial y que, sumado al patriarcado de los invasores españoles, produjo un entronque fálico de patriarcados. En nuestro libro Hilando Fino, desde el feminismo comunitario lo hemos llamado “el entronque patriarcal”, es decir que, en el hecho colonial de 1492, si bien nuestros abuelos indígenas vivieron en sus cuerpos la opresión colonial, las abuelas indígenas lo vivieron doblemente.

Afirmar un significado de uso exclusivo de patriarcado para designar a la estructura social que invadió nuestros territorios, o sea la colonia, es no reconocer nuestras propias formas de dominación anteriores a la invasión colonial española; no reconociendo el poder que el Inca tenía sobre las mujeres de su imperio, manejando a las acllas, mujeres vírgenes, como instrumento de lubricación del aparato político y económico de su imperio.

Los hombres, en el imperio inca, se sentían honrados cuando el Inca les pagaba su fidelidad con mujeres. Los hombres padres -en este caso aymaras, pero no únicamente- se sentían honrados cuando el enviado del Inca escogía a su hija, todavía niña, para llevarla al acllawasi, donde sería criada para ser usada de varias maneras: entregada sexualmente a jefes incas guerreros, asesinada en sacrificios, o explotada en su fuerza de trabajo de por vida en beneficio de la casta gobernante.

Y este hombre padre -en este caso aymara- se sentía orgulloso cuando su hija era tomada como otra de las esposas del Inca, o sea como la amante del Inca. ¡Qué hay en estos datos, sino la coincidencia -aunque de formas diferentes- del uso de las mujeres como botín sexual también practicado por los españoles. Los indígenas no somos “ni más mejores ni más peores”, tenemos y tuvimos igual que cualquier ser humano, decisiones éticas, a no ser que alguien no nos considere o no se considere humano.

 

DIFERENCIAS ENTRE PATRIARCADO COLONIAL Y PATRIARCADO ANCESTRAL.

Descolonización del tiempo

Desde la visión colonial, el pensamiento eurocéntrico afirma que el patriarcado de nuestros territorios sería una derivación del europeo o un patriarcado subdesarrollado y atrasado con respecto a Europa. Nosotras afirmamos la necesaria descolonización del tiempo y la contemporaneidad de las existencias al mismo tiempo. Es necesaria la descolonización del tiempo para poder entender que nuestro tiempo y nuestras existencias no se construyeron con base en Europa o que no pueden ser subsumidas en los tiempos lineales de Europa, donde pretenden marcar el tiempo del mundo y, para mayor prepotencia, nos ubican en su pasado.

Siendo dos tiempos independientes, con el hecho colonial de 1492 y una mentalidad reduccionista, pretenden fagocitarse o comerse nuestros tiempos, territorios, vidas, cultura, historia y etiquetarnos de incivilizados, atrasados, salvajes, según los parámetros de su cultura.

Nos plantean además la ironía de civilizarnos, apurarnos en desarrollar, cuando “gracias” (o por desgracia) a nuestro “atraso”, “salvajismo”, “incivilización”, el mundo occidental pudo desarrollarse, civilizarse, tecnologizarse.

Es imprescindible la descolonización del tiempo nuestro, la recuperación de nuestro tiempo, nuestra memoria, nuestra dignidad y nuestros saberes.

Con base en esta concepción del tiempo descolonizado hacemos una comparación de contemporaneidades alrededor de 1492 para mostrar la soberbia del pensamiento occidentalista.

 

Patriarcado ancestral Abya Yala Patriarcado colonial Europa
Todas las mujeres tenían tierra Las mujeres en Europa no tenían derecho a la tierra
Las mujeres manejaban conocimientos y saberes, y eran valoradas por ello. Por ejemplo, los saberes de la medicina para sus cuerpos y los cuerpos de las niñas y niños Las mujeres no tenían acceso a los saberes y los conocimientos, y más bien eran perseguidas y quemadas por brujas
Las mujeres manejaban y tenían acceso a los ritos de las comunidades Las mujeres no tenían acceso ni realizaban los ritos de la comunidad, estos ritos eran controlados institucionalmente por la Iglesia católica, manejada por hombres.
Las mujeres tenían mando y decisión política, como se puede ver en la sublevación indígena de 1871. Bartolina Sisa tenía bajo su mando un ejército indígena además de la logística de la sublevación Las mujeres no tenían mando político, si había alguna reina, era títere de las pugnas de poder entre los hombres.

 

 

LA RELACIÓN ENTRE DESPATRIARCALIZACIÓN Y DESCOLONIZACIÓN

Esta discusión que hoy se da dentro del proceso de cambio y en el Estado Plurinacional de Bolivia, responde al mandato patriarcal que se expresa en las actitudes y pensamientos machistas de nuestros propios compañeros, que están dispuestos a despatriarcalizar solo la parte que les conviene y no coherentemente pelear contra el patriarcado como sistema.

 

El patriarcado contiene a la colonización y no al revés, tampoco son dos sistemas paralelos. Afirmamos que la colonización es un instrumento del patriarcado y, por lo tanto, la despatriarcalización comprende e incluye a la descolonización, convirtiéndose en una de sus tareas fundamentales.

El patriarcado es el que contiene a la descolonización, y esta se convierte en una de las acciones despatriarcalizadoras.

Tampoco son sistemas paralelos, como en algún momento han querido hacernos creer; sistemas paralelos que inclusive no se tocan, dando a entender que se puede descolonizar sin despatriarcalizar, atribuyendo que la despatriarcalización es una cosa de mujeres.

Entendemos cuáles son las angustias de nuestros compañeros de clase trabajadora y sueños socialistas, y entendemos a nuestros hermanos indígenas. Es difícil reconocernos como participes y tributarios de las opresiones contra las cuales luchamos.

Para nuestros compañeros es difícil reconocerse como explotadores, cuando no consideran el trabajo doméstico de sus compañeras como trabajo que genera plusvalía, es decir no pagado. Descubrir que los compañeros de clase son cómplices en la explotación capitalista y empresarial cotidiana de las mujeres con el usufructo del trabajo doméstico y en la asignación de este trabajo a las mujeres a través de las relaciones de género, debe ser angustioso. Considerar que es femenino (una obligación o tarea de mujercitas) hacer ese trabajo doméstico gratuitamente y por “amor”, es ser cómplices machistas del patriarcado que nos domina y destruye.

También podemos entender la angustia que hace que nuestros hermanos indígenas no quieran reconocer el patriarcado ancestral, y quieran atribuir al hecho colonial de 1492 todos los males que viven las mujeres indígenas. Entendemos que la angustia, aunque no la justificamos, de descubrir que también son machistas, cómplices de la opresión y discriminación de sus hermanas mujeres indígenas, y constructores de patriarcado, debe mover el piso de los hermanos que quieren descolonizar y descolonizarse.

Inclusive afirmamos que no habrá efectivamente descolonización si no se descoloniza el cuerpo de las mujeres; por ejemplo, los úteros de las mujeres que son propiedad todavía de los hombres a pesar de la nueva Constitución del Estado y las leyes. Nosotras las mujeres estamos impedidas de decidir sobre nuestro cuerpo y nuestras células, decidir si queremos ser madres o no. Es decir que, aunque descolonizáramos totalmente las relaciones sociales, no agotamos el patriarcado ya que este va más allá y más acá de la colonia. Esta es nuestra visión practica-teórica de la relación descolonización-despatriarcalización.

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